Blog · Empresas

Qué es Fundae y cómo usar el crédito de formación que ya paga tu empresa

Cada mes, en el seguro social de tu empresa, hay una línea que pone "formación profesional". Es dinero que sale de tu cuenta. Ese dinero no se evapora: se convierte en una bolsa a tu nombre para formar a tu plantilla. Y si no la gastas antes del 31 de diciembre, desaparece.

Lo he visto tantas veces que ya no me sorprende: empresas de veinte personas que llevan cinco años pagando esa línea y no han bonificado un curso en su vida. No es dejadez. Es que nadie se lo ha explicado, y el nombre —crédito de formación bonificada gestionado por la Fundación Estatal para la Formación en el Empleo— tampoco ayuda a que apetezca investigarlo.

Así que aquí va explicado como se lo explico a un cliente en una llamada de veinte minutos.

Qué es Fundae, sin rodeos

Fundae es la fundación pública que gestiona el sistema de formación para el empleo. Pero cuando alguien dice "lo bonificamos con Fundae" no se refiere a la fundación: se refiere al crédito de formación que tiene su empresa.

El mecanismo es más simple de lo que parece:

  • Cotizas. Cada mes tu empresa paga a la Seguridad Social un porcentaje pequeño en concepto de formación profesional. Tus trabajadores pagan otra parte, todavía menor.
  • Eso genera un crédito. Al empezar el año, tu empresa dispone de una cantidad calculada a partir de lo que cotizó el año anterior.
  • Formas a tu gente. Contratas una formación, se imparte, se documenta.
  • Te lo descuentas. El coste de esa formación se resta del seguro social del mes en que acabó. No te llega un ingreso: pagas menos.

Por eso insisto en que no es una subvención. No hay convocatoria, no hay plazo de solicitud, no compites con nadie y no te lo pueden denegar por haber llegado tarde a una lista. Es dinero tuyo que vuelve a ti si lo usas para lo que está previsto.

La única forma de perderlo es no gastarlo.

Cuánto crédito tiene tu empresa

La regla rápida que uso en las llamadas: unos 420 € por trabajador y año. Con esa cifra sales del paso para hacerte una idea. Diez empleados, unos 4.200 €. Veinticinco, unos 10.500 €.

La cifra exacta depende de dos cosas. La primera, cuánto cotizó tu empresa por formación profesional el año pasado, que va ligada a la masa salarial. La segunda, y esta es la que sorprende a casi todo el mundo, el porcentaje que puedes bonificar según el tamaño de la plantilla: cuanto más pequeña es la empresa, mayor porcentaje recupera. Las más grandes bonifican una parte y ponen el resto de su bolsillo; las más pequeñas recuperan casi todo, y por debajo de seis trabajadores hay además un crédito mínimo garantizado, precisamente para que a una empresa diminuta le siga saliendo a cuenta formar.

Es contraintuitivo, pero es así: la pyme de ocho personas está en el tramo que mejor lo tiene, y es justamente la que nunca lo usa.

Si quieres una cifra orientativa para la tuya ahora mismo, tengo una calculadora de crédito Fundae en la página de cursos para empresas: metes cuántos sois y te da el número. Es una estimación; la buena te la da la gestora con tus cotizaciones reales delante.

Qué formación se puede bonificar

Aquí es donde la gente se hace un lío, porque asume que hay un catálogo oficial de cursos permitidos. No lo hay. En la modalidad que usa el 99% de las pymes —la formación programada por las empresas— eres tú quien decide qué formación necesita tu plantilla, siempre que tenga que ver con la actividad de la empresa o con el puesto de las personas que la reciben.

En la práctica esto significa que entra casi todo lo que de verdad te hace falta: prevención, idiomas, ofimática, normativa de tu sector, habilidades de gestión, herramientas concretas. Y, sí, formación en inteligencia artificial, que hoy es transversal a cualquier negocio que trabaje con textos, documentos, clientes o datos.

Lo que no entra es lo que no es formación: un congreso al que vas a hacer contactos, una licencia de software, una consultoría. Si lo que compras es una herramienta o un servicio, no lo cuela; si lo que compras es que alguien enseñe a tu equipo a hacer algo, sí.

Hay además requisitos formales que sí importan y que conviene no improvisar: la acción tiene una duración mínima, hay que comunicarla antes de empezar, hay que poder acreditar la asistencia y la empresa debe informar a la representación legal de los trabajadores si la hay. Nada de esto es complicado, pero saltárselo es la forma habitual de que una bonificación se caiga.

El calendario: por qué en noviembre ya vas tarde

El crédito va por año natural. Se abre en enero, se cierra el 31 de diciembre y lo que no se ha aplicado no pasa al año siguiente.

Eso hace que el error de calendario sea siempre el mismo. En noviembre alguien se acuerda, llama, y resulta que ya no da tiempo: hay que dar de alta a la empresa si no lo estaba, cuadrar agendas con el equipo, comunicar la formación con antelación, impartirla, cerrar la documentación y que caiga en un seguro social del ejercicio. Con las vacaciones de diciembre por medio, la cuenta no sale.

El buen momento para mirar el crédito es cuando aún no lo necesitas: primer trimestre, o como muy tarde después del verano.

Si estás leyendo esto en agosto o septiembre, estás justo en la última ventana cómoda del año.

Cómo funciona el trámite

Esta es la parte que asusta y no debería, porque no es tuya. Se puede tramitar por cuenta propia, pero lo normal es apoyarse en una entidad organizadora: una gestora que ya está dada de alta en el sistema y que se encarga del papeleo. El reparto queda así:

  • Tú. Dices a quién quieres formar y en qué. Firmas la adhesión y un par de documentos más. Y te aplicas el descuento en el seguro social cuando toca.
  • La entidad organizadora. Da de alta la acción formativa, la comunica en plazo, recoge la documentación de asistencia y presenta lo que hay que presentar.
  • El formador. Prepara e imparte la formación, y entrega los materiales y los certificados.

Cuando doy formación bonificada trabajo con una gestora colaboradora, así que al cliente le toca la primera línea de esa lista y poco más.

Cinco errores que veo cada año

  • Dejarlo para el último trimestre. Ya lo he dicho, pero es el error número uno con diferencia y por eso lo repito.
  • Gastarlo en el curso más barato para "no perderlo". Formación de relleno que nadie recuerda a los quince días. El crédito no es un cupón que haya que quemar: si vas a invertir horas del equipo, que sea en algo que cambie cómo trabajan.
  • Formar a quien no lo va a usar. Mandar al curso a quien tenía hueco en la agenda en vez de a quien hace la tarea. Suena obvio y pasa constantemente.
  • Comunicar la formación tarde o mal. El fallo administrativo típico. Es exactamente lo que evitas delegando el trámite.
  • Creer que hace falta un mínimo de plantilla. No lo hay. Con un trabajador ya generas crédito, y con menos de seis estás en el tramo con crédito mínimo garantizado.

¿Y si soy autónomo?

Depende de si tienes gente contratada. Un autónomo sin trabajadores por cuenta ajena no cotiza por formación profesional, así que no genera crédito: para ti, esta vía no existe. Si tienes aunque sea una persona contratada, sí generas crédito, y ese crédito sirve para formarla a ella.

Que no lo tengas no significa que no puedas formarte: significa que lo pagas tú y te lo deduces como gasto de actividad, como cualquier otra inversión en tu negocio. Si es tu caso, lo que te encaja es la formación uno a uno, no la bonificada.

Y con la IA, ahora mismo, hay una razón de más

Desde febrero de 2025, el Reglamento europeo de inteligencia artificial pide a las empresas que garanticen una formación mínima en IA al personal que usa estas herramientas en su trabajo. La normativa sigue moviéndose y los plazos exactos están en revisión, pero la dirección no admite mucha discusión: tener un equipo que entiende la IA que usa va a dejar de ser una buena idea para pasar a ser lo normal.

La coincidencia es afortunada. Hay una formación que te va a hacer falta y hay un crédito, ya pagado, que la cubre. Lo cuento con más detalle en la guía de formación en IA para empresas.

Si quieres saber qué crédito tiene tu empresa y qué formación tiene sentido con él, esa conversación es corta: me dices cuántos sois y a qué os dedicáis, y te digo la cifra y por dónde empezaría. Lo tienes todo en cursos de IA para empresas, o escríbeme directamente.

David Carrasco Pamies

David Carrasco PamiesFormo equipos en inteligencia artificial, presencial en Barcelona. Quince años en tecnología; ahora ayudo a empresas a usar la IA con criterio. Más sobre mí.

Preguntas frecuentes

Lo que más me preguntan sobre Fundae

¿Lo miramos?

Dime cuántos sois y te digo qué crédito tienes

Una conversación corta: tamaño de equipo y sector, y te digo cuánto crédito Fundae tienes disponible y qué formación tiene sentido con él. Sin compromiso y te respondo yo.

Hablar conmigo